T-MEC en revisión: el reto logístico de operar mientras cambian las reglas

CIUDAD DE MÉXICO. 28 de septiembre de 2026.- Las reglas comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá están bajo revisión, pero las mercancías no han dejado de cruzar la frontera. En julio, el comercio transfronterizo de mercancías entre Estados Unidos, México y Canadá alcanzó 157.6 mil millones de dólares, un crecimiento de 18.8% frente al mismo mes de 2025; de ese total, 94.8 mil millones correspondieron al intercambio entre Estados Unidos y México, que aumentó 27.5% interanual.
Para Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc, el sector logístico enfrenta un reto particular ante ese contexto: las empresas deben seguir moviendo mercancías en un corredor comercial de enorme escala mientras algunos de los criterios que podrían definir su operación futura continúan bajo negociación.
Este escenario no debería llevar a las empresas a intentar anticipar el resultado de las negociaciones, sino a revisar qué tan preparada está su operación para responder ante distintos escenarios.
“La logística no puede esperar a que termine una negociación para prepararse. Puede que las reglas todavía no hayan cambiado, pero las empresas ya pueden identificar qué parte de su operación sería más sensible si cambiaran: qué productos dependen de determinados proveedores, qué documentación requieren y cuánto margen tienen para absorber una modificación”, explica Epelbaum.
La magnitud del comercio ayuda a dimensionar por qué esa preparación importa. En julio, 74.6 mil millones de dólares del intercambio entre Estados Unidos y México se movilizaron por carretera, frente a 6.1 mil millones por vía marítima y 2.7 mil millones por vía aérea.
La exposición mexicana a este corredor también continúa creciendo. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos sumaron 394.5 mil millones de dólares, 28.4% más que durante el mismo periodo de 2025 de acuerdo con Banxico; mientras que las dirigidas a Canadá alcanzaron 14.4 mil millones, un crecimiento de 17.8%.
Ese crecimiento ocurre, además, mientras las reglas actuales todavía ofrecen una ventaja significativa a las mercancías que cumplen con el tratado. La Secretaría de Economía informó en julio que aproximadamente 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos mantenían arancel cero al cumplir con las reglas del T-MEC.
Esto significa que el reto no consiste en asumir que el comercio norteamericano está a punto de detenerse o que todas las mercancías enfrentarán cambios. El desafío está en identificar qué operaciones serían más sensibles ante una eventual modificación de reglas de origen, requisitos documentales, condiciones de acceso o procedimientos.
“No todas las empresas tienen la misma exposición. Una operación que depende de determinados insumos, proveedores o cruces fronterizos necesita saber exactamente dónde están sus puntos de sensibilidad. La preparación comienza por mapearlos, no por esperar a que aparezca el cambio”, señala Epelbaum.
Uno de los primeros puntos de revisión es la trazabilidad. Y esto implica no solo conocer dónde se fabrica un producto; también necesitan identificar dónde fueron producidos o transformados sus componentes, qué documentación respalda ese origen y qué información podría requerirse para acreditar el cumplimiento de las reglas aplicables.
Para Epelbaum, la siguiente variable es el inventario. No se trata necesariamente de acumular más mercancía, sino de entender qué productos tienen mayor dependencia del comercio transfronterizo, cuánto tiempo requiere su reposición y qué alternativas existen en caso de que cambien las condiciones de operación.
Aunque el foco de la revisión se encuentra principalmente en México, Estados Unidos y Canadá, la dimensión trilateral sigue siendo relevante. Canadá y México registraron casi 62 mil millones de dólares canadienses de comercio bilateral de mercancías en 2025.
Esa integración hace que la preparación logística no pueda diseñarse pensando únicamente en un cruce o un país. Para empresas que operan regionalmente, la visibilidad debe extenderse a toda la cadena: proveedores, origen, documentación, inventarios, rutas y puntos de entrega.
Por ahora, el resultado definitivo de la revisión del T-MEC todavía no está establecido. Pero la operación comercial no se detiene mientras los gobiernos negocian. Por tanto, este contexto plantea para la logística una tarea que no depende de anticipar el resultado político. Depende de reducir el tiempo de reacción operativo.
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